jueves, 30 de enero de 2014

¡Nos vamos al pedete, señores!

¡Recoged los bártulos! ¡Tomaos los últimos 6 litros de cervezaca! ¡Trincaos a la última señorita de vida alegre que pilléis por vuestro lujoso barrio porque se acabó lo que se daba, mascachapas míos!

Las señales son claras y esta vez sí que sí, ni mayas ni "moyos"... ¡el fin del Mundo es ahora!

Ya me desperté yo el otro día algo acojonado de mi orgía clandestina en el convento de Nuestra Señora del Cascoporro y, por una vez, no era porque mis amigüitas monjitas me hubieran pegado algo como de costumbre, no. En cuanto me enteré de que nos habían fachado chafado la fiesta con lo de la sanidad en los madriles, me cagué vivo... Bueno, en realidad fué por la mierdaca pastel ese que me comí del felpudo de Sor Tetazas, que lo tenía medio podrido (el pastel digo, no el felpudo, copón).

Y es que, oh, cachorritas empitonadas mías, no era buena señal. Sí porque (qué cojones, alguien con un par bien plantado tiene que decirlo y aquí estoy yo con mi mástil bien dispuesto para todas. Por si necesitáis saber esa información...) ¿cómo puede ser que algo tan beneficioso como privatizar la sanidad madrileña no diera sus frutos? ¿Cómo es posible que un plan tan bien elaborado donde se tuvo en Cuenca la opinión de toda España no llegase a buen puerto y nos pusieran a todos mirando a...? ¡Si era por nuestro bien, no paraban de decírnoslo los señores estos tan majos que conducen España!

La sanidad pública es caca de la anarca vaca y la otra es la buena-bonita-y-barata, copón, ¡más claro imposible! ¿Pues no habéis visto que, cuando se os ponen a revolotear alrededor las conejitas esas del Recorte Inglés y a dar la brasa con muestras gratis, no las quiere ni Cristo? ¡Porque lo gratis "is out", hostias, lo que está "in" es lo que se paga! Y, si es caro-de-cojones, mejor. Mientras más caro, más calidad. Eso lo demuestra sin discusión alguna todas las risacas estas del Caso Neymar.

Ahora, como os decía mientras escribía con una mano y no me hacía ningún pajotillo con la otra para que no se enfaden las ricuras estas del ABC, ha llegado el final. Adiós, Mundo cruel, se te echará de menos allá donde estés...

¡Que sí, cagonelcopónbenditoya, leches, que estoy hablando de nuestro amado Pedro J. Ramirez, que se os tiene que explicar todo y me ponéis de mala "fostia"...!



Este pobre hombre, este santo sin alas, esta maravilla celestial hecha carne (sobre todo las lorzacas que le asoman por encima del cinturón), esta divinidad que nos traía la palabra de Dios ha sido expulsado de su santuario de mala manera y sin darle una buena patada en los cojones las gracias siquiera como él se merece. Tanto tiempo mirando por nosotros, tantas horas dedicadas al arte de la desinformación y así se lo pagan, despojándole de lo que más quiere pero dejándole que siga aguantando a su mujer, doña Agata Ruiz de la Prada... ¡Eso no se lo deseo yo ni a mi peor enemigo!

Bueno, sí se lo deseo, qué coño, pero es que justo ahora me pilla plantando un pino en el trono mientras escribo todo esto y me viene mal de hora.


PANOCHO OVER THE WORLD

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